“Contra el hambre, defiende la tierra” Intenta ser un acercamiento al problema de la pobreza y del hambre desde la conciencia del mundo entero sobre la inestabilidad del uso que hacemos de nuestro planeta: la tierra, el aire, los ríos, los bosques y toda riqueza que atesora en su interior.
Benedicto XVI reflexionaba así al Cuerpo Diplomático el pasado mes de enero: “¿Cómo no evocar la crisis alimenticia y el cambio climático, que dificultan todavía más el acceso a los alimentos y al agua a los habitantes de las regiones más pobres del planeta? Desde ahora es urgente adoptar una estrategia eficaz para combatir el hambre y favorecer el desarrollo agrícola local, más aún cuando el porcentaje de pobres aumenta incluso en los países ricos.”
El
número 27 de
Caritas in Veritate es todo un análisis, toda una denuncia y una propuesta de alternativas ante el problema del hambre. También en los
números 48-52 se presenta el tema del desarrollo desde la perspectiva de la relación del hombre con el ambiente natural. En estos números resalta la importancia del ser humano por encima de la naturaleza, los recursos energéticos no renovables, una llamada a una nueva solidaridad, la responsabilidad de gobernar bien la naturaleza, las contradicciones de respetar ciertos deberes con el ambiento, sin respetar derechos de las personas…
En fin, son también consideraciones de calado para una buena reflexión en esta LI Campaña Contra el Hambre, para defender la tierra, como habitat del ser humano.
Nuestro arciprestazgo Mancha-Oeste, asume de forma conjunta, por segundo año consecutivo. Un
nuevo proyecto para contribuir de alguna forma a realizar este sueño de erradicar la pobreza, el hambre y contribuir al desarrollo del todos los hombres y de todo el hombre.
De nuevo
tiene que ver con el tema de la educación. Dice así
Benedicto XVI en el
número 61 de la citada encíclica: “Una solidaridad más amplia a nivel internacional se manifiesta ante todo en seguir promoviendo, también en condiciones de crisis económica, un
mayor acceso a la educación que, por otro lado, es una condición esencial para la eficacia de la cooperación internacional misma. Con el término «educación» no nos referimos sólo a la instrucción o a la formación para el trabajo, que son dos causas importantes para el desarrollo, sino a la
formación completa de la persona. A este respecto, se ha de subrayar un aspecto problemático:
para educar es preciso saber quién es la persona humana, conocer su naturaleza. Al afianzarse una visión relativista de dicha naturaleza plantea serios problemas a la educación, sobre todo a la educación moral, comprometiendo su difusión universal. Cediendo a este relativismo, todos se empobrecen más, con consecuencias negativas también para la eficacia de la ayuda a las poblaciones más necesitadas, a las que no faltan sólo recursos económicos o técnicos, sino también modos y medios pedagógicos que ayuden a las personas a lograr su plena realización humana.”
RESUMEN DEL PROYECTO:
REHABILITACION Y EQUIPAMIENTO DE INSTITUTOImporte Total: 33.332,00 €
Al frente del proyecto: Abbé Jérôme Kumbobonclu
Sacerdote Diocesano (Diócesis de Bondo)
El proyecto propone la rehabilitación de una escuela de secundaria en Bondo, situado al Norte de la República Democrática del Congo, muy cerca de la frontera con la República Centroafricana.
Es una zona cubierta por una selva densa, sin carreteras ni buenos caminos y menos aún luz eléctrica, en la que los habitantes viven de la agricultura, aislados, sin otra posibilidad de comunicación con el resto del país que dos líneas aéreas, una servida por misioneros protestantes americanos (MAF) y otra por Aviadores sin Frontera.
Estas características favorecieron los ataques de los guerrilleros sudaneses que, cruzando una frontera para ellos imaginaria, encontraban ahí refugio, viviendo sobre el terreno a costa de los habitantes a los que trataban con crueldad. Pacificada ahora la zona, tratan de salir de su estado de precariedad absoluta.
La diócesis, preocupada por el futuro de los jóvenes, quiere recuperar las posibilidades de escolaridad que aún tiene. Entre ellos se encuentra un instituto de secundaria, con 700 alumnos, tanto para chicas como para chicos. Construido en 1.963 con materiales sólidos, tiene 19 aulas, un despacho, sala de profesores, sala polivalente (antiguo gimnasio) y letrinas. Estas últimas sin techumbre. Está bastante bien conservada la estructura del edificio pero han desaparecido puertas, ventanas, pupitres, pizarras, armarios, libros etc., todo aquello que podía servir para hacer fuego.
El Comité de padres está muy concienciado y participa en los gastos de rehabilitación pero no reúnen la cantidad necesaria para hacerlo y equiparlo de nuevo, con un panel solar que permita tener luz eléctrica. Solicitan lo ayuda de Manos Unidas para lograrlo.